Enrojecimiento de la piel

Las pieles sensibles reaccionan de manera exagerada a estímulos externos que normalmente son bien tolerados por la mayor parte de población.

Los signos clínicos suelen ser subjetivos pero la reactividad de la piel está asociada a alteraciones de la función barrera.

Las características específicas son:

Presentan una reactividad exagerada a los estímulos:

  • Externos: cambios ambientales (temperatura, exposiciones solares…)
  • internos: estrés, fatiga y patologías
  • Elevada intolerancia a productos cosméticos y detergentes
  • Desaconsejado el consumo de alcohol, alimentos picantes y especiados y tabaco

El eritema o enrojecimiento en la piel del rostro es signo de una mayor sensibilidad de los vasos cutáneos. Podemos encontrar diferentes estadios de enrojecimiento de la piel, desde rojeces intermitentes sin importancia patológica hasta rojeces asociadas a otras complicaciones que son signos de enfermedades de la piel como por ejemplo la rosácea.

El Estadio I o “flushing” es el enrojecimiento pasajero de la piel del rostro.

Por si sólo no es una enfermedad, pero si está presente en ciertas patologías de la piel. También puede producirse “flushing” como efecto secundario de ciertos medicamentos pero lo más habitual es que se produzca como respuesta exagerada a situaciones de estrés, conflictos emocionales, consumo de alcohol o alimentos picantes. Durante el flushing se produce una rápida dilatación y vasoconstricción de los vasos sanguíneos, este efecto a largo plazo puede dar lugar a eritema persistent o eritrosis (Estadio II).

Cuando se produce la eritrosis, algunos vasos se dilatan más que otros y se vuelven visibles a simple vista dando lugar a telangiectasias , esta alteración es lo que conocemos como cuperosis (Estadio III).

Cuidar adecuadamente la piel con un tratamiento dermocosmético específico para estas alteraciones y evitar los estímulos externos que lo estimulan es básico para evitar y prevenir complicaciones futuras como por ejemplo la rosácea.

ROSÁCEA

La rosácea es una enfermedad inflamatoria crónica de la piel que se desarrolla en diferentes fases o estadios, desde fases leves que cursan con eritema facial persistente (enrojecimiento), pasando por fases moderadas que presenta vasos sanguíneos visibles (cuperosis) y a menudo pápulas y pústulas hasta llegar a la fase grave que presenta glándulas sebáceas hipertrofiadas (rinofima) especialmente de la zona de la nariz.

Puede confundirse con el acné vulgar ya que ambas patologías presentan exceso de sebo pero la principal diferencia es que en la rosácea no observaremos comedones.

También afecta al cuello, tórax, espalda y cuero cabelludo y en un 20% de los casos hay afectación ocular.

CUIDADO DERMATOLÓGICO

Ante un caso de rosácea, antes de decir que rutina dermocosmética es la adecuada, el farmacéutico debe establecer junto al paciente unas expectativas previas para asegurar el éxito del tratamiento y evitar futuras frustraciones.

Esta patología suele tener una gran repercusión psicosocial que afecta gravemente a la calidad de vida de la persona que la padece por ello el paciente debe conocer su patología y tener unas expectativas razonables y realistas sobre la evolución y el objetivo a conseguir.

Ya que la rosácea es una enfermada crónica, tratable pero no curable, se persigue controlar los brotes para prevenir las recurrencias, mejorar la inflamación, el enrojecimiento, proporcionar un efecto calmante, minimizar la sensación de ardor y complementarlo con maquillaje corrector si fuera necesario.

RUTINA ANTIROJECES

1/ HIGIENE

            2 veces al día           

Es muy importante, esta debe ser cuidadosa y suave, utilizando productos no irritantes ni abrasivos que contengan activos calmantes.

El uso de esponjas y cepillos están desaconsejados porque pueden desencadenar un brote.

Podemos encontrar diferentes texturas según el tipo de piel y la preferencia de la persona: aguas micelares, fluidos limpiadores o geles

2/ HIDRATANTES Y EMOLIENTES

Después de la higiene.

Generalmente son pieles deshidratadas porque tiene la barrera epidérmica alterada y además son reactivas e intolerantes, por ello debemos recomendar el uso de fórmulas de elevada tolerancia que contengan activos cicatrizantes (alantoína), antiinflamatorios (enoxolona), emolientes (glicerina), antioxidantes (ginko biloba), calmantes (avena) y con pigmentos que cubran las rojeces.

Se puede adaptar la textura del producto al tipo de piel (seca, mixta o grasa) pero siempre tiene que ser no comedogénico.

El uso previo del sérum está recomendado ya que ayuda a restablecer el equilibrio hídrico de la piel y aportar frescor y confort inmediato.

3/ TRATAMIENTOS ESPECIFICOS Y CUIDADOS SEMANALES

Existen cremas de acción inmediata para calmar la piel y atenuar las rojeces localizadas.

Semanalmente se recomienda el uso de mascarillas que contentan activos calmantes y reparadores por su efecto inmediato de fresco y confort pero se desaconsejan los exfoliantes por su acción irritante así como los productos ácidos que contentan salicílicos o glicólicos.

El agua termal se puede utilizar a demanda, es calmante y desensibilizante

5/ PROTECCIÓN SOLAR

Usar SPF con índices altas ≥ 50 UVB y UVA

La fotoprotección en rosácea es importantísima ya que la radiación UV produce vasodilatación y agrade la piel destruyendo la dermis lo que provoca un empeoramiento del estado de la piel.

Es preferible utilizar filtros físicos por su elevada tolerancia y texturas con color para unificar el tono de la piel. No están recomendadas las texturas en gel por su alto contenido en alcohol y el resto de texturas se recomendarán en función del tipo de piel del paciente.

6/ MAQUILLAJE CORRECTOR

            Sobretodo cuando hay una afectación psicosocial importante.

El uso de correctores de color verde ayuda a camuflar rojeces y el maquillaje cubre y disimula las imperfecciones unificando el tono de la piel.

Actualmente, existen en el mercado productos con diferentes funciones que facilitan el cumplimento de la rutina diaria sin necesidad de tener gran cantidad de productos diferentes y acortando el tiempo necesario para el cuidado de la piel.

Desde la farmacia asesoramos al paciente con rosácea, no sólo centrándonos en el tratamiento dermocosmético que adaptaremos a la necesidad de cada persona sino acompañándole en el enfoque mutlifactorial que determina el curso de la enfermedad. Este enfoque global ayudará al paciente a comprender la evolución de su patología, facilitará el cumplimiento terapéutico y favorecerá el éxito del tratamiento.